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El pádel nos hace felices

En el Día Mundial de la Felicidad recordamos la importancia que tiene el pádel para nuestra salud física y mental.  En definitiva, el gran estado de bienestar que nos provoca.  Y es que practicarlo nos hace tan felices… ¿pero sabemos por qué?

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El deporte libera endorfinas (las conocidas como hormonas de la felicidad) y neurotrofinas. Y como asegura la psicóloga deportiva Patricia Ramírez, “las hormonas y los neurotransmisores son nuestra fuente natural de felicidad. Es un hábito saludable que nos hace sentir bien, nos mantiene en forma y nos educa en valores”.

Las hormonas de la felicidad se liberan cuando practicamos deporte, ya que el ejercicio físico nos ayuda a combatir el estrés. Y si además este deporte es nuestro favorito, el que más nos divierte, el bienestar está asegurado.

El pádel y la felicidad van de la mano. Es un deporte muy agradecido a nivel mental, por lo que que nos genera los siguientes beneficios:

  • Aumenta nuestra autoestima 
  • Nos relaja y ayuda a olvidarnos de los problemas
  • Reduce las sensaciones de ansiedad, angustia y/o miedo
  • Aumenta nuestro círculo de amistades y mejora la forma en que nos relacionamos socialmente
  • Aporta beneficios para el cuerpo (adelgaza, previene problemas cardiovasculares…) que nos ayudan a sentirnos más sanos y equilibrados mentalmente.
  • En definitiva, mejora nuestro estado anímico 

Por todo esto, el pádel, al ser además un deporte muy entretenido y social, es un aliado perfecto para nuestra felicidad. 

Los beneficios de jugar al pádel

El pádel es uno de los deportes más de moda en España y también está en auge por toda Europa. En todas las provincias españolas hay multitud de clubes de pádel, con mayor número en las ciudades principales, pero teniendo también cada vez más presencia en zonas con menos población. Su rápido éxito se debe a los grandes beneficios que ofrece:

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  • Es un deporte divertido, entretenido y fácil de aprender. No hace falta ser un profesional para poder jugar. Se aprende rápido y enseguida notas que vas mejorando el juego. Disfrutas desde el principio, incluso en partidos con jugadores de nivel de iniciación o descaradamente desnivelados.
  • Es un deporte muy social, que fomenta las relaciones personales. Todo el mundo sabe de alguien que juega y es difícil conocer a alguien que no lo haya probado alguna vez. Jugando al pádel conoces a mucha gente, aumentas mucho tu círculo de amistades y personas con las que compartir esta afición. Además, en torno al pádel el ambiente es muy sano, con muy pocas personas “tóxicas”.
  • Reduce problemas cardiovasculares. Es un deporte muy aeróbico sin una exigencia extrema, con el que logramos aumentar las pulsaciones por momentos. Es muy interesante desde el punto de vista cardiovascular, reduciendo así multitud de problemas relacionados.
  • Adelgaza. Se estima que se queman 400 calorías por partido.
  • Tonifica glúteos, piernas y brazos. Es un deporte muy interesante en este aspecto, pues el trabajo con todas las partes del cuerpo es mayor que en muchos otros deportes.
  • Es un deporte con poco riesgo de lesiones en el que siguiendo pautas en torno al calentamiento y estiramiento y contando con un equipamiento de pádel adecuado a nuestras características y de calidad, las posibilidades de lesión se reducen muchísimo.
  • No requiere gran inversión económica en equipamiento, como sí ocurre en otros deportes. Para comenzar a disfrutar del pádel basta con contar con una pala que ofrezca buenas prestaciones, disponibles para adultos desde 39,95€, calzado específico y ropa deportiva cómoda, con la que transpire el sudor.
  • Relaja y combate el estrés. Desde el punto de vista mental, es un deporte muy agradecido, pues con él es fácil lograr la relajación y olvidarte de los problemas con los que entras en pista, que causan estrés.
  • Desarrolla la coordinación y mejora los reflejos.

Por todas estas razones, el pádel es un deporte muy beneficioso y recomendable para mejorar las relaciones sociales, la mente y el físico.

Y tú, ¿qué es lo que más valoras de este deporte? 

¿Cuál es la edad idónea para comenzar a jugar al pádel?

El deporte ofrece numerosos beneficios y, por ello, se recomienda empezar a practicarlo a edades tempranas. El pádel, por sus características, es una disciplina que los niños pueden aprender con facilidad, divertida y muy social.10696405_807969455921407_4691424965307454977_n

Cuándo comenzar a jugar

Este deporte requiere de cierta técnica y de movimientos precisos, por lo que no se recomienda que los niños reciban clases cuando son aún demasiado pequeños. La edad más baja para iniciarse en esta disciplina se sitúa en los 5 años, aunque también depende de las destrezas del niño y de su desarrollo físico y personal. Hay quienes optan porque primero aprendan a jugar al tenis, mientras que hay quienes deciden comenzar directamente por el pádel. Ambas opciones son válidas, aunque habrá que tener en cuenta, que quienes cambien de deporte tendrán que tener un periodo de adaptación previo, para evitar cometer errores y mantener algunos vicios del tenis en el pádel, que pueden hacer que el juego no sea tan fluido como debiera.

Beneficios del pádel en los niños

Este deporte facilita el desarrollo de la coordinación en los niños, mejorando notablemente su psicomotricidad. Además, les ayuda a mejorar su orientación espacial y su coordinación óculo-manual. Es una disciplina aeróbica que produce una considerable quema de calorías, lo que ayuda a combatir la obesidad en algunos casos y en general, mejora el tono muscular de los menores.

Pero no sólo tiene ventajas en el plano físico, ayudándolos a tener una vida más saludable a través del deporte, sino que ayuda en el ámbito social y personal. Al ser un deporte por parejas e incluso equipos, el pádel mejora la socialización de los niños y los hace ser más competitivos y, a la vez, colaborativos. La diversión es el aspecto más importante en la relación entre el deporte y los niños. Necesitan una disciplina que les guste y les motive. El pádel, al tratarse de un deporte de reglamento sencillo, fácil de aprender y muy social, suele cumplir las expectativas de los menores. Otro beneficio a destacar es que al ser un deporte relativamente fácil, donde se puede mejorar técnicamente con los entrenamientos oportunos, a medida que van siendo consciente de su evolución, ganan confianza y su nivel de autoestima aumentará.

Cómo entrenar con niños

Hay que tener en cuenta que los niños tienen un ritmo diferente al de los adultos. En primer lugar, el deporte debe ser para ellos una forma de diversión y no una obligación. Es bueno que esta actividad se realice porque los pequeños la han elegido y no porque los padres hayan decidido que éstos reciban clases.

También hay que tener en cuenta que la concentración de los niños y su fuerza física es inferior a la de los adultos y por eso, debe establecerse una rutina diferente. Si el niño es buen jugador de pádel y quiere participar en competiciones oficiales, hay que ser conscientes de que esto requiere mayor intensidad en los entrenamientos y de que los padres tienen un papel fundamental para conseguir una buena conciliación entre los estudios y la competición.

Pádel y salud: 10 beneficios

Ayer se celebró el Día Internacional del Deporte y hoy se conmemora el Día Mundial de la Salud. Dos conceptos que están estrechamente vinculados y que hemos querido unir en este artículo. Concretamente nos interesa hablaros de los beneficios del pádel para la salud física y psíquica de quienes lo practican. Si eres un aficionado a este deporte, te reafirmarás en haberlo elegido como disciplina. Si aún no lo eres, ¡es hora de empezar!

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  1. Pierde peso. Mantente en forma con el pádel. Se trata de un deporte fundamentalmente aeróbico que nos permite mejorar la condición física y perder peso. Se estima que en un partido de pádel amateur de una hora y media de duración se puede llegar a perder en torno a 600 calorías.
  2. Gana corazón. Precisamente por tratarse de un deporte aeróbico, el pádel estimula el sistema cardiovascular y ayuda a prevenir enfermedades cardíacas.
  3. Mejora tu coordinación. El pádel ejercita el cuerpo en todo su conjunto con desplazamientos cortos de piernas y movimientos bastante controlados de los brazos para golpear la bola de forma correcta, por lo que su práctica regular mejora notablemente la coordinación.
  4. Consigue agilidad y buenos reflejos. En el pádel debes anticiparte a las jugadas de los rivales. Cuando esto se practica habitualmente, desarrollamos nuestra psicomotricidad, así como una mente despierta con gran capacidad de reacción.
  5. Lesiónate menos. Es cierto que en el pádel aparecen frecuentemente dolores de brazo y codo, siendo la epicondilitis una de las lesiones más habituales. No obstante, se trata de dolencias que se sufren habitualmente (aunque no necesariamente) por ejecuciones incorrectas de los golpes o malas posturas. No obstante, el pádel es un deporte que no requiere contacto entre jugadores, por lo que las lesiones son mucho menos frecuentes que en otros deportes.
  6. ¡Di adiós al estrés! El pádel te ayuda a liberar los músculos que se encuentran agarrotados por un exceso de tensión.
  7. Gana autoestima. Es un deporte relativamente fácil que podrás mejorar técnicamente con los entrenamientos oportunos. Al ser consciente de tu evolución, ganarás confianza y tu nivel de autoestima aumentará.
  8. Supérate. Muy relacionado con el punto anterior. Al constatar tus resultados, valorarás el esfuerzo del entrenamiento diario. De esta manera, lucharás por seguir mejorando en el pádel y alcanzar otras metas deportivas y personales.
  9. Disminuye el riesgo de depresión. El pasado viernes preguntábamos en nuestras redes sociales a los aficionados por qué jugaban al pádel y algunos de ellos contaban abiertamente que este deporte les había ayudado a salir de una depresión. El pádel es un deporte muy social, que favorece los vínculos afectivos (pareja de juego, comunidad de aficionados en el club…) y por ello y todo lo mencionado anteriormente,  configura un complemento perfecto para tratar los síntomas depresivos.
  10. ¡Siéntete bien contigo mismo!  Esa es la sensación generalizada que tienen quienes practican este deporte. Se trata de un deporte divertido, con un alto componente social, capaz de motivar a quienes lo practican y mejorar su salud física y psíquica.

Por un 2013 en forma: el pádel como deporte de cabecera

pelotaAño nuevo, hábitos nuevos. Cada mes de enero, son muchos los que se proponen retomar la lucha contra la báscula y comenzar la senda de una vida sana y equilibrada. No hay fórmulas mágicas: la única combinación efectiva es la suma de una alimentación bien planificada y la práctica regular de ejercicio físico. En esa ecuación, el pádel puede ser un aliado privilegiado.

Existen muchos deportes, ¿por qué decantarse por el pádel? Un buen número de razones justifican la decisión. Cuando lo practicamos, nuestro cuerpo trabaja a diferentes niveles al mismo tiempo, hecho que lo convierte en una opción muy completa. Gracias al movimiento continuo que se produce en el intercambio de golpes, nuestro sistema metabólico entra en funcionamiento. Aunque no se recorren grandes distancias, el pádel tiene una gran ventaja en este sentido: se produce una actividad sostenida en el tiempo. Tu cuerpo trabaja durante un periodo prolongado, lo que repercute en la quema de grasa y en la pérdida de peso.

No solo nos ofrece la oportunidad de poner nuestro organismo en funcionamiento a nivel general, sino de trabajar grupos específicos de músculos. Desde los grupos musculares del brazo que entran en funcionamiento al golpear la bola, hasta cuádriceps o abductores, que se trabajan en los desplazamientos. Se trabajan la flexibilidad y la fuerza de nuestros músculos.

Se trata de una disciplina que conlleva mucho más que ejercicio físico: ofrece practicar deporte de una forma dinámica y divertida, hecho que supone un punto a favor a la hora de no abandonarlo a las primeras de cambio. No consiste solo es tonificar el cuerpo: cuando usamos nuestra pala, entran muchos más factores en juego. El componente mental del pádel hace que sea una disciplina que trabaje también habilidades psicomotrices o aspectos como tu capacidad de concentración. Elegir el pádel como deporte de cabecera cuenta, además, con una gran ventaja: es posible practicarlo sea cual sea tu nivel físico.

En definitiva, es hora de comprar una pala si aún no lo has hecho. El pádel puede ofrecerte la primera piedra para que tus propósitos de 2013 vayan por buen camino.

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¿Por qué jugar al pádel? Las ventajas de un deporte muy completo

Una pala, algunas pelotas, ropa adecuada, una pista, un compañero y dos rivales. Es todo lo que necesitas para iniciarte en el mundo del pádel. No será una aventura complicada: empezar es fácil y divertido y podrás comprobar rápidamente cómo se producen los avances. Se trata de un deporte que se disfruta desde la primera toma de contacto. La diversión  y las buenas sensaciones llegan pronto: es relativamente fácil golpear la bola, empezar el peloteo e iniciar la aventura. La gran pregunta es: ¿por qué comenzar?

No exige gran nivel físico: El pádel es un deporte abierto a todo tipo de públicos. Hombres, mujeres, mayores y pequeños. La práctica de esta disciplina no es demasiado exigente con el cuerpo al principio y es posible adaptar el juego a tu nivel de forma. La técnica va llegando poco a poco: al principio perderemos muchas bolas, pero poco a poco iremos ajustando nuestros golpes. Además, sirve para que desarrollemos determinadas habilidades que mejorarán nuestra movilidad. Con la práctica del pádel, se desarrollan las capacidades psicomotrices y de coordinación, además de otras como la velocidad, agilidad, flexibilidad, etc. ¿Una buena idea? Ponerse en manos de profesionales cualificados: así evitarás tener vicios y fallos.

Ejercita varios grupos de músculos: Desde hombros a gemelos, pasando por isquiotiviales. El pádel es una disciplina muy completa muscularmente hablando. Mientras jugamos, activamos grandes grupos musculares gracias a acciones como golpear la pelota (reforzamos pectorales, deltoide, bíceps, tríceps…) o desplazarnos por la pista (cuádriceps, abductores…).

Sirve para perder peso: Como cualquier otra actividad física, la práctica del pádel activa el sistema metabólico y provoca pérdida de peso y la quema de grasa. Aunque no es un deporte aeróbico 100%, el movimiento continuo y los esfuerzos puntuales actúan como aliados en la lucha contra báscula. Solo hace falta practicarlo de manera continua. Cuenta con una gran ventaja: es ameno y dinámico.

Desarrolla tus capacidades mentales: Potencia nuestra capacidad de concentración, además de servir para estimular nuestra rápidez mental. Al tratarse de un deporte rápido, dinámico, el pádel te mantiene alerta: hay que realizar muchas acciones en poco tiempo, permanecer con los ojos abiertos ante el rival, etc.

Se trata de un deporte social: Al contrario de lo que sucede en otro tipo de disciplinas, basadas en la práctica individual, el pádel fomenta las relaciones sociales (favorecidas por el reducido espacio). Se trata de un deporte al que se juega en pareja y en el que la comunicación juega un papel fundamental. El pádel es un deporte colaborativo: solo con un buen entendimiento, con la lucha común por el mismo objetivo, se alcanza la victoria.